13/7/09

LIBERTAD Vs POSESIÓN

Sorry, devoro Cosmopolitan y una de mis películas es Memorias de Africa, que le vamos a hacer. Me falta un gato sin nombre, como a Holly Golightly. Una pena que no me entusiasmen los gatos.

Quizás sea todo un tópico, y para muchos también una ñoñez, pero Memorias de Africa me llega al alma. Todas y cada una de las incontables veces que la he visto.

No sueño con príncipes azules, tampoco creo en ellos, pero Redford es mucho Robert... Dejando de lado los encantos evidentes, la música, los paisajes, la sensualidad que se desprende de lavar una maraña de pelo en medio de la sabana al compás de una poesía, o la magia de un cuento hipnótico junto a una chimenea, aderezado con cognac... La magia de la historia gira en torno al nivel de respeto y complicidad que alcanzan los personajes, todos, pero en particular, Denys y Karen.
Complicidad, entendimiento y respeto sin llegar a comprometerse demasiado, sólo lo estrictamente necesario para satisfacer su bienestar individual y su deseo, y cuando hablo de deseo, no me refiero al puramente físico, incluyo el espiritual, el intelectual, y el deseo de conocer, saber, entender, y aceptar, todo lo qué hay en el mundo del otro.
Y todo esto sin llegar a deteriorarse por la rutina y los cánones establecidos de lo que se supone que debe ser o hacer una pareja.

Es amor en estado puro. La libertad contra la posesión.

El dilema surge cuando de repente te das cuenta de que quieres que esa persona forme parte de tu vida... Será cosa del capitalismo, pero tenemos la ferviente necesidad de poseer.

Denys: Me lo has arruinado.
Karen: ¿El qué?
Denys: El gusto por estar solo.

¿Que se supone que es el amor sino esto? El día menos pensado descubres alguién a quién admiras, que te hace sentir más viva, y que además te despierta tantas emociones e inquietudes, tantas cosas que en su ausencia no existian, que de repente te hacen estar mejor de lo que estás sóla contigo misma.
Y entonces decides cambiar de estado, porque se supone que el cambio siempre es para mejor. Lo que viene después ya lo conocéis.

Según Denys para los leones todo este asunto es mucho más sencillo... Pero no es nuestro caso. Amamos, pensamos, sentimos, sufrimos, no nos conformamos, y complicamos.
Afortunadamente, porque sin esa lucha entre la libertad y la posesión sería difícil mantener la magia del amor.
Denys: No somos propietarios. Aquí sólo estamos de paso.
No estaría de más ser un poco menos capitalistas de vez en cuando, amorosamente hablando claro...

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