Después de darle muchas vueltas a la cabeza (tengo doble licenciatura en evasión mental & soñar despierta), he llegado a la conclusión de que a pesar de que la idea me encanta, dejarse llevar es muy difícil de llevar a cabo, mejor dicho, de llevar a cabo con éxito.
El batacazo suele ser gordo. Cada vez que me dejo llevar, pummmm!!!, en todos los morros.
Dejarse llevar implica una pérdida de control, y no hacerlo también es perderse, perdese muchas cosas buenas por evitar las malas, por lo que estamos como al principio, el eterno dilema... ¿Dejarse llevar y... PUUMMM???!!! o abstenerse y controlarse para quedarte sin pummmm, sin pena, y sin gloria.
Menos mal que caerse está permitido, y nunca sabes dónde ni cómo puedes terminar, o empezar...
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