Ya lo decía el anuncio de Aquarius: El ser humano es extraordinario, y como tal, de vez en cuando hace cosas extraordinarias que difieren enormemente de todo lo establecido y de cualquier explicación lógica o racional. Observando comportamientos propios y ajenos, he llegado a la conclusión de que de vez en cuando todos sufrimos ataques de porsiacasismo. En algunos casos leves, sin grande secuelas, en otros, mucho más severos, con secuelas (y consecuencias) más que irreversibles... catastróficas.
No sé si el palabro está en mi subcosciente porque alguna vez lo escuché, o me lo acabo de inventar,sea como sea, me explico: esto va por eso tan sencillo de "me huelo algo", no estoy segura pero como sea así... y por si acaso, la lio parda antes de que me la lien a mi. Antes de que me hagas más daño, te lo hago yo a ti.
Como si te fueses a sentir mejor... ja.
Por extraño que parezca, la mayoría preferimos ser tiranos que victimas, y digo extraño, porque en qué cabeza cabe que prefiramos ser unas arpias o sátiros, a una pobre dama o varón desvalidos a los que no se le pueda reprochar nada?
A veces al orgullo, la dignidad, y todas esas palabras tan grandilocuentes a las que estamos tan aferrados, nos juegan malas pasadas, y al final, tanto orgullo y dignidad se te va de las manos.
Y la verdad, creo que lo resumiría en una única palabra: miedo.
Miedo a sufrir, miedo al ridículo, miedo a perder, a perder a alguién, a perder el control... y al final, por no ser valiente y afrontar las cosas de forma madura y coherente, lo pierdes todo, la dignidad, los papeles y los principios.








